AZTERLAN 1986-2026

"Arbola onak, itzal ona"

«Buen árbol, buena sombra»

En 2026 se cumple el 40 aniversario desde la constitución de AZTERLAN como Centro de Investigación Metalúrgica. 

Con motivo de este importante hito, mes a mes, compartiremos parte de nuestro recorrido a través de información y personas referentes del entorno de AZTERLAN.

1. NUESTAS RAÍCES
2. NUESTROS PRIMEROS PASOS
3. NUESTRA EVOLUCIÓN
4. Nuestras capacidades
Días
Horas
Min.
Seg.
5. EQUIPO AZTERLAN
6. NUESTRA ACTIVIDAD
7. NUESTRA ESPECIALIZACIÓN
8. NUESTROS SÍMBOLOS
9. Conocimiento Avanzado
10. Nuevos desarrollos
11. Alianzas estratégicas
12. Compromiso social
1.

NUESTRAS RAÍCES

«La llegada de la comunidad Marista a Durangaldea en 1904 propició un ecosistema que integraba la tradición manufacturera local con conocimiento técnico. Este contexto resultó clave para el desarrollo industrial, económico y social de la comarca. La creación del Centro de Investigación Metalúrgica AZTERLAN es uno de los frutos de este legado.»

Dani Irazola
Daniel Irazola.
Director
Maristak Durango

Escuela de Artes y Oficios de los HH. Maristas de Durango

AZTERLAN tiene su origen en la Escuela de Artes y Oficios de los HH. Maristas de Durango, una institución pionera en la formación técnica e industrial de la Comarca de Durangalea desde principios del siglo XX. En un contexto de transformación industrial y de creciente necesidad de conocimiento aplicado, la Escuela se convirtió en un punto de encuentro entre la enseñanza, el conocimiento y el tejido productivo local.

 

Durante las décadas de los años sesenta y setenta, el impulso de la metalurgia y la fundición en Durangaldea despertó la conciencia de que la formación debía ir acompañada de una labor científica y experimental, capaz de apoyar y de dar respuesta a los desafíos tecnológicos de la industria.

 

De esa inquietud surgió el germen de lo que años más tarde sería AZTERLAN: una entidad dedicada no solo a la formación, sino también al ensayo y caracterización avanzada de materiales metálicos, a la investigación aplicada y la innovación tecnológica. De ahí el nombre de origen etimológico vasco de la entidad: «AZTERLAN» (trabajo de investigación).

 

Una mención y un especial reconocimiento, tanto a la Institución Marista, como a aquellos Hermanos que de forma comprometida hicieron posible la creación de AZTERLAN, con una clara visión de servicio y aportación de valor al tejido industrial local y a la sociedad:

 

  • Hno. Pedro Huidobro
  • Hno. Zacarías Aguirre
  • Hno. Alberto Oribe
2.

Nuestros primeros pasos

En este momento clave, la Escuela obtiene una pequeña ayuda para crear un laboratorio como infraestructura de apoyo a la formación de su alumnado técnico. Concebido inicialmente como un recurso docente para las prácticas de Formación Profesional, el laboratorio fue asumiendo de manera progresiva un papel adicional: la prestación de servicios técnicos a empresas industriales que formaban parte del patronato del Centro. Los primeros encargos consistían en ensayos sencillos, como pruebas de dureza, análisis metalográficos básicos, mediciones de carbono o identificación de estructuras en fundiciones de hierro.

Estos trabajos se realizaban con equipamiento limitado y en condiciones modestas, pero con una actitud que acabaría definiendo el ADN de AZTERLAN: responder a las necesidades reales de la industria, aprender desde la práctica y avanzar de forma progresiva y constante. El entonces conocido como Laboratorio de los Maristas comenzó a recibir una demanda creciente de servicios que no fue fruto de una acción comercial estructurada, sino del reconocimiento generado entre las propias empresas a través del boca a boca.

El contacto continuo con el entorno industrial supuso un punto de inflexión. A mediados de los años setenta ya había empresas que acudían al laboratorio en busca de respuestas, y el laboratorio pasó a funcionar como una unidad de servicio del Centro. Quienes formaban parte del equipo en ese periodo, Alberto Oribe, como Director de Laboratorio, Julián Izaga, como Director Técnico, Maite Zaldibar, como Administrativa, e Izaskun Gorostiza y Ricardo Guezala como Técnicos de Laboratorio, junto con Jesús García (parte del equipo de AZTERLAN hasta 1997), evocan una etapa de «poca facturación, pero de relaciones muy estrechas con el personal de las empresas». Cada pequeño incremento en la actividad se vivía como un logro compartido. La celebración de esos avances formaba parte natural del proceso de crecimiento y reforzaba un clima de ilusión y aprendizaje continuo, que iba más allá de la lógica de un laboratorio escolar.

El desarrollo del laboratorio fue claramente orgánico. No respondía a planes estratégicos formales, sino a una dinámica sencilla y eficaz: la industria planteaba necesidades y el laboratorio evolucionaba para poder dar respuesta a las mismas, muchas veces con un esfuerzo adicional de aprendizaje ante cada nuevo reto. Este proceso se apoyó de manera decisiva en el conocimiento del profesorado de la Escuela, en la colaboración directa con los técnicos de las empresas, y en una relación muy cercana con los clientes y sus problemáticas reales.

Uno de los hitos que el equipo de esta etapa recuerda con especial cariño es la adquisición del primer espectrómetro, “traído desde Bélgica, por cinco millones de pesetas de aquella época”, que supuso una auténtica transformación en la capacidad técnica . La inversión, permitió un salto cualitativo notable en rapidez, fiabilidad y alcance analítico. Fue una apuesta relevante para la época y estableció una pauta que se mantendría en el tiempo: invertir en capacidades, para acompañar mejor la evolución de la industria y la respuesta a sus necesidades.

A mediados de la década de 1980, este crecimiento sostenido puso de manifiesto una realidad difícil de eludir. El laboratorio ya no encajaba plenamente dentro de la estructura organizativa y los ritmos propios de un centro educativo. Las exigencias del servicio industrial, los horarios, los convenios laborales y la propia dinámica de funcionamiento requerían una entidad con identidad jurídica y operativa propias.

En 1986 se adopta la decisión clave: la constitución de AZTERLAN como entidad independiente. Hasta ese momento, el laboratorio había formado parte del Centro de Formación Profesional, pero a partir de entonces, se inicia una nueva andadura, sin ruptura con el pasado, pero con un marco más adecuado para su desarrollo. El nombre AZTERLAN, elegido por su raíz euskaldun y por reflejar fielmente la naturaleza de su actividad (análisis e investigación), contribuyó a consolidar una identidad clara y reconocible. En esta fase inicial, AZTERLAN continuó desarrollando su actividad en las mismas instalaciones, dentro del recinto de la Escuela, en el centro del municipio de Durango. Este proceso tuvo lugar en un entorno competitivo exigente, en el que AZTERLAN convivía con entidades de mayor tamaño y trayectoria. El equipo recuerda aquellos años como un periodo de trabajo intenso, pero satisfactorio, marcado por un alto grado de implicación personal y por vínculos humanos sólidos.

Mirado en perspectiva, los partícipes de esos primeros pasos están de acuerdo en afirmar que “AZTERLAN no se construyó desde una ambición explícita de crecimiento, sino desde el compromiso cotidiano, el esfuerzo compartido y una fuerte cultura de colaboración”. En aquel momento resultaba difícil, sino imposible, imaginar el alcance que llegaría a tener el proyecto impulsado por aquel primer núcleo de jóvenes profesionales, apoyados por una red amplia de personas comprometidas, que supieron aportar conocimiento, tiempo y confianza.

Con posterioridad llegarían hitos relevantes como la obtención de la acreditación ENAC (1994), la incorporación progresiva de actividades de I+D+i o el traslado a nuevas instalaciones en las afueras de Durango (2006), sin olvidar la inversión constante en infraestructuras y capacidades, así como un crecimiento significativo de la plantilla, que supondrían un salto cualitativo tanto desde el punto de vista técnico como organizativo.

Hoy, AZTERLAN es un Centro Tecnológico de referencia internacional. Sin embargo, su identidad sigue profundamente vinculada a aquellos primeros años: cercanía con la industria, aprendizaje continuo, compromiso humano y una manera compartida de entender el trabajo como motor de desarrollo tecnológico y social.

Un proyecto, 4 miradas

Alberto Oribe, Maite Zaldibar, Izaskun Gorostiza y Ricardo Gezala formaron junto con Julián Izaga, Daniel Charterina y Jesús García, el primer equipo de personas de AZTERLAN. 

Alberto Oribe

Antiguo profesor y director del Laboratorio, y actual presidente de Casa Maristas Azterlan

En 1976 el Hno. Alberto Oribe se suma al equipo docente del Centro de F.P. HH. Maristas de Durango, dirigido por  Zacarías Aguirre, y pronto adquiere 2 nuevas responsabilidades: la labor como jefe de estudios y la dirección del Laboratorio del Centro, que comenzaba a desarrollar una actividad más allá de la docencia. Junto con Julián Izaga (entonces profesor del Centro) formaron un equipo con mentalidad emprendedora y con una clara visión de futuro. Su ilusión y su capacidad para motivar al equipo que formaba parte del Laboratorio en este importante momento, así como para involucrar a personas del entorno de la Escuela, fueron claves para el nacimiento y la consolidación de AZTERLAN.

 

Alberto achaca el éxito de AZTERLAN a dos aspectos fundamentales: el importante apoyo de la Institución Marista, como entidad que ha respaldado siempre el proyecto AZTERLAN y “nos ha permitido soñar y tomar decisiones valientes”, y la implicación y el compromiso del equipo humano que ha formado parte de la organización y «que ha vivido el proyecto AZTERLAN como propio». Alberto destaca el crecimiento paulatino que ha hecho posible asentar cada una de las diferentes etapas, e ir alcanzando nuevos hitos de una manera ordenada. Desde sus inicios, Alberto ha seguido vinculado al Centro Tecnológico AZTERLAN y en la actualidad forma parte de su equipo directivo.

Maite Zaldibar

Administrativa

Con estudios de Administración y todavía cursando formación en Informática, Maite formaba parte de la Secretaría del Centro de F.P. HH. Maristas de Durango cuando recibió uno de sus primeros encargos relacionados con el Laboratorio del Centro: apoyar la participación en la feria Bienal de la Máquina Herramienta con un stand propio.

 

A partir de ahí, su vínculo con el Laboratorio fue creciendo: “coordinación de pedidos, facturas, informes, programas informáticos y bases de datos relacionadas con la gestión interna, atención a clientes, … Recuerdo aquellos inicios como una época en la que teníamos que hacer un poco de todo (en mi caso, menos analizar muestras). Incluso teníamos un laboratorio de revelado de fotografía porque, por aquel entonces, se sacaban fotografías de determinados aspectos técnicos de los trabajos y se revelaban internamente para incluirlas en los informes que se enviaban al cliente”.

 

Maite recuerda los inicios de AZTERLAN como una época con una importante actividad y carga de trabajo que, sin embargo, se hacía con la ilusión de quien desarrolla un nuevo proyecto personal o vital. La extraordinaria relación con las personas del equipo, celebraciones improvisadas de cumpleaños en el Laboratorio, compartir fechas señaladas… “Para el equipo de personas que formamos parte del nacimiento de AZTERLAN, ha sido nuestra segunda casa y nuestra segunda familia”.

Izaskun Gorostiza

Técnica de laboratorio, especializada en ensayos químicos

De los primeros pasos de AZTERLAN, Izaskun destaca el trato directo y cercano con el personal técnico de empresas como base del crecimiento progresivo y casi inconsciente de AZTERLAN. “Trabajábamos y aprendíamos según íbamos buscando la forma de dar respuesta a los problemas que nos planteaban desde las empresas. Es importante tener en cuenta que los requisitos de calidad a las empresas del metal iban creciendo y estas se iban encontrado con nuevas necesidades analíticas y técnicas, que trataban de resolver de la mano de nuestra colaboración. Siempre aceptábamos los retos que nos planteaban, aunque partiéramos de un total desconocimiento, lo cual implicaba un esfuerzo importante de análisis y una clara necesidad de avanzar en conocimiento”.

 

Esa relación tan estrecha con los técnicos de las empresas cliente, así como la capacidad de adaptación al entorno industrial de aquellos años, junto con la confianza depositada por parte de las empresas, fueron para ella las grandes riquezas de aquellos primeros años. Mirando atrás, reconoce que solo con el paso del tiempo se toma verdadera conciencia de todo lo que se ha avanzado a lo largo de estos 40 años y de las decisiones acertadas que se fueron tomando en esos inicios.

Ricardo Gezala

Técnico de laboratorio, especializado en ensayos mecánicos

Ricardo recuerda los orígenes de AZTERLAN desde una lógica muy clara: “nuestra filosofía en aquel entonces era seguir mejorando día a día e ir dando respuesta a los retos que se nos iban planteando”. En un contexto en el que el trabajo marcaba el ritmo y las decisiones e inversiones se realizaban como respuesta a las necesidades de clientes, todavía no se vislumbraba que AZTERLAN llegaría a ser lo que es hoy en día.

 

Ricardo destaca también el fuerte vínculo personal que se generó entre quienes formaron el primer núcleo del proyecto. La amistad, las actividades compartidas y el sentimiento de pertenencia han perdurado en el tiempo y son para Ricardo el espíritu de equipo que fue clave para dar forma al AZTERLAN de hoy.

3.

Nuestra evolución

Desde sus comienzos, AZTERLAN ha experimentado una constante evolución que tiene como uno de sus reflejos la evolución de sus instalaciones, infraestructuras y capacidades tecnológicas, a la par que ha ido consolidando su posicionamiento en un mercado exigente y altamente competitivo.

 

Quienes han vivido más de cerca el crecimiento y la transformación de AZTERLAN están de acuerdo en que cada ampliación ha representado un momento crucial de la organización y, a su vez, ha aportado un pequeño impulso y una ilusión renovada.

 

En sus orígenes, el Centro se ubicó en el recinto de la Escuela de FP de Maristas Durango donde ya en 1995 se realizó la primera gran transformación de AZTERLAN: la construcción de un nuevo laboratorio en las inmediaciones de lo que que hasta entonces había sido el frontón de la Escuela. «Seguir de cerca las obras de lo que iba a ser el nuevo AZTERLAN era la forma que teníamos de soñar y proyectar el avance del que vivíamos como Nuestro Proyecto«.

 

Sin embargo, las que parecían que iban a ser las instalaciones definitivas pronto volvieron a quedarse pequeñas -«mucho antes de lo esperado»- y el Centro volvió a experimentar un nuevo crecimiento: en 1998 parte de la actividad fue trasladada a las afueras de Iurreta, con la construcción de unas nuevas instalaciones que albergarían el taller de mecanizado y una actividad de innovación que, poco a poco, comenzaba a asentarse. Este tampoco sería el salto definitivo. 

 

Tras una importante reflexión, en un momento crucial en el que AZTERLAN trabajaba para posicionarse en el panorama científico tecnológico local e internacional, y con la reafirmación de que Durango era el sitio en el que quería seguir creciendo, en 2006 AZTERLAN se traslada a su ubicación actual. Un edificio de construcción propia en el Polígono Industrial Aliendalde, donde ha seguido evolucionando en capacidades e infraestructuras. A estas instalaciones se les suma en 2020 un nuevo pabellón anexo con nuevas capacidades a escala semi-industrial. 

El reto de avanzar

Julián Izaga, Pedro Intxausti, José Mª Murua y Ramón Suárez han sido los principales líderes que, desde sus respectivos ámbitos de actividad, han guiado el avance constante de AZTERLAN. 

El desarrollo de nuevos servicios y capacidades, la apertura de nuevos mercados y horizontes, traducir los sueños y proyectos en realidades tangibles. Pasos que se han dado, coinciden en afirmar, persiguiendo un objetivo constante: aportar conocimiento y valor a la industria y a la sociedad.

Julián Izaga

Director de Tecnología

Dr. Pedro Intxausti

Director General  (1990-2013)
Julián define AZTERLAN como un desarrollo basado en valores, los cuales, unidos al afán por aportar permanentemente valor científico-tecnológico y humano, conforman los pilares sobre los que se fundamenta su crecimiento y consolidación. «El continuo y sostenido apoyo de la Institución Marista, que ha creído en el Proyecto, que en cada momento se reinventaba, a la vez que ha avalado nuestras propuestas de crecimiento, ha sido, sin duda alguna, uno de los principales motores que han impulsado el avance y posicionamiento de AZTERLAN».
Trabajar el posicionamiento de AZTERLAN en un entorno altamente competitivo, en un momento en el que se forjaban las bases del actual ecosistema científico-tecnológico ha sido una de las principales misiones de la Dirección de AZTERLAN. Con su carácter “tranquilo, pero persistente” mediante su gestión Pedro no cedió en su esfuerzo por poner en valor las capacidades tecnológicas integradas en el conocimiento de AZTERLAN, así como la importante labor de transferencia tecnológica hacia las empresas.

Con anterioridad a la constitución de AZTERLAN en el año 1986, el Laboratorio de los Maristas ya llevaba 10 años de andadura, si bien en los comienzos su razón de ser se encontraba íntimamente ligada al Centro de formación profesional. Las actividades y el quehacer diario pivotaban entre la enseñanza y la puesta en marcha del Laboratorio. «Ya desde los comienzos debe dejarse constancia de la importancia de las personas» y, por ello, destaca el núcleo formado por los HH Maristas Pedro Huidobro y Zacarías Aguirre, que juntamente con Daniel Charterina, dieron forma a la propuesta inicial del Laboratorio, germen que fue desarrollándose de forma ordenada. En la anualidad 1976-77, entran en escena Alberto Oribe y Julián Izaga; el primero como jefe de estudios y responsable del Laboratorio y el segundo como docente y soporte tecnológico del Laboratorio.

La industria del entorno de AZTERAN formaba parte del sector metal-mecánico, cuyas prioridades más destacables se relacionaban con las demandas de conocimiento específico, el acceso a proyectos de naturaleza tecnológica y el cumplimiento de las especificaciones en términos de calidad. El equipamiento disponible en el Laboratorio era muy básico, si bien permitió sentar las bases de los servicios tecnológicos, para tomar impulso y establecer las estrategias de crecimiento.

Julián destaca que, «desde sus inicios, ya se competía con otros laboratorios de nuestro entorno, que contaban con infraestructuras y capacidades más avanzadas. En este contexto, fuimos capaces de definir y fijar las estrategias en las que se debía basar nuestro desarrollo para conseguir nuestros propios espacios o nichos de mercado». La especialización en el conocimiento metalúrgico y las tecnologías de fabricación, se vieron complementadas por la vocación de servicio, el apoyo a nuestra industria y el necesario arraigo con el entorno más cercano, «si bien es necesario destacar que en ningún momento se ha renunciado a las actividades de alcance internacional». En su proceso de evolución, el equipo humano de AZTERLAN priorizó su capacidad para aportar valor y ser un vector de apoyo y compromiso con el conjunto de la industria.

Si bien el crecimiento en personas, capacidades, mercado y conocimiento marcan los ritmos de la evolución de AZTERLAN, Julián destaca la importancia del compromiso de la Institución Marista y el desarrollo basado en valores como herramienta característica del carácter del Centro. El compromiso con el entorno, el arraigo, el sentimiento de proyecto compartido, el orgullo de pertenencia y la satisfacción por el trabajo bien hecho son, en su opinión, las bases que dotan de valor al pasado y futuro de AZTERLAN.

La fundición, la forja y la estampación como tecnologías de fabricación y la energía eólica como ejemplo del binomio mercado/producto, permitieron reforzar los espacios tecnológicos en los que AZTERLAN ha crecido de forma especialmente significativa. En este contexto otros sectores cliente fueron cobrando especial relevancia, de forma que la automoción y la máquina herramienta, por un lado, y la aeronáutica por otro, «nos han obligado a redefinir y reforzar nuestros ámbitos de conocimiento y especialización».

Mirando al futuro, Julián destaca la importancia de la vigilancia tecnológica, de forma que el conjunto del equipo humano del Centro sea conocedor de los cambios que se producen en los diferentes mercados y de las necesidades de avanzar en el conocimiento, siendo tractores tecnológicos para el conjunto de la industria.

Como doctorando, Pedro Intxausti se incorpora al equipo de AZTERLAN en 1987 con motivo de realizar su tesis sobre la fabricación de nuevas calidades de fundición de hierro con potenciales de aplicaciones más allá de las aleaciones que, hasta entonces, trabajaban las fundiciones del entorno. A la finalización de su doctorado, comienza a ejercer como Director de AZTERLAN.

Con el compromiso de servicios de análisis y certificación asentado y con una demanda activada en el entorno natural del Centro, AZTERLAN se enfrenta a un importante salto cualitativo: acompañar a las empresas en la resolución de problemas relacionados con la fabricación y la mejora de su competitividad. Así, a principios de los 90 nace la idea de desarrollar lo que en aquel entonces denominan “equipo de ingeniería” y que, posteriormente, sería “innovación”.

Con este nuevo enfoque, y consciente de que el avance de AZTERLAN debía ir ligado al «desarrollo y transferencia de nuevo conocimiento en aquellos rincones de la metalurgia todavía sin explorar” y a la transferencia de dicho conocimiento a las empresas». En un momento en el que el comenzaban a eclosionar los diferentes agentes tecnológicos, a finales de los años 90 la Dirección de AZTERLAN tiene un horizonte claro: posicionar a AZTERLAN en el ecosistema científico-tecnológico que en aquel momento comienza a tomar forma. Para conseguirlo «era necesario presentar a las instituciones locales, autonómicas y estatales la labor de AZTERLAN en el ámbito de la I+D y transferencia de tecnología».

En este recorrido, que tomaría más de una década, Pedro recuerda “un sinfín de visitas al Ministerio de Ciencia e Innovación de Madrid, presentando los avances y las capacidades de AZTERLAN y el aporte que se hacía con nuestra labor a la competitividad de las empresas”. Recuerda también que este era un momento de competencia vital, donde “los diferentes Centros peleaban por tener el mayor espacio posible”. las relaciones que se fueron forjando también a nivel institucional permitieron que la labor de AZTERLAN comenzara a ser reconocida.

El primer logro consiste en el reconocimiento de la actividad de innovación de AZTERLAN  en formato de “Proyecto” por parte del Ministerio. Pronto, en 1997, el Gobierno Vasco presenta el Plan de Ciencia y Tecnología del País Vasco y establece medidas de apoyo a la actividad de I+D, a las que también accede AZTERLAN, que se integra en la recién creada Red Vasca de Ciencia Tecnología e Innovación. Estos impulsos, unidos al apoyo otorgado por la Diputación Foral de Bizkaia hacen posible que AZTERLAN se haga un hueco en la Red Europea de Transferencia de Tecnología (ETNN) impulsada por la Comisión (1998).

Pedro destaca la importancia de este último hito: “ETTN tiene como finalidad transformar los conocimientos y avances tecnológicos en éxitos industriales y comerciales mediante la integración y colaboración de institutos de investigación, centros de innovación y centros tecnológicos. Para AZTERLAN supuso ganar notoriedad y reconocimiento como agente tecnológico centrado en la metalurgia y los procesos de transformación, lo cual nos abrió importantes vías de colaboración, tanto con empresas como con agentes científico-tecnológicos a nivel internacional”.

Tras varios años trabajando en la demostración del aporte de la labor de transferencia a la industria, en 2011 AZTERLAN es reconocido como Centro Tecnológico Multisectorial por el Ministerio de Innovación del Gobierno de España. 

Paralelamente, la actividad de investigación del Centro sigue creciendo paulatinamente y la labor investigadora se abre, poco a poco, a nuevos materiales y nuevas líneas de investigación. No obstante, a lo largo de su recorrido AZTERLAN se mantiene fiel a su especialización metalúrgica y a su constante de aportar valor al material industrial. 

José Mª Murua

Director de Servicios Tecnológicos

Ramón Suárez

Director de I+D+i
Jose Mª Murua
Con una clara orientación al cliente y un gusanillo comercial inherente a su carácter, para Jose Mª las claves del éxito de AZTERLAN han sido “saber escuchar las necesidades de las empresas en cada momento y saber dar con las teclas para ayudarles con sus problemas”. José Mª también recalca el apoyo de la Institución Marista, “que ha confiado en el proyecto AZTERLAN cuando veíamos oportunidades para crecer y hacer apuestas importantes”. 
Quienes han trabajado con Ramón coinciden en que su visión de la innovación siempre ha estado orientada a la aplicación industrial. Para él, “el (nuevo) conocimiento solo adquiere sentido cuando se traduce en mejoras reales”. Mantenerse a la vanguardia del conocimiento y la tecnología y responder a retos reales de las empresas son, en su opinión, las llaves para seguir aportando valor y son la base sobre la que AZTERLAN se ha desarrollado.

José Mª Murua ha sido uno de los principales responsables del desarrollo comercial y de clientes de AZTERLAN. Tras una andadura en la empresa privada, concretamente, en la industria del mecanizado, se incorpora a AZTERLAN en 1993. De su ámbito de especialización industrial consigue introducir en AZTERLAN un elemento que se demostrará clave para el desarrollo comercial del Centro: la incorporación del mecanizado de probetas de ensayo al servicio de caracterización y certificación ofrecido por el Laboratorio.

Esta nueva línea de trabajo, junto con las capacidades que AZTERLAN tenía en aquel entonces en el ámbito de la soldadura y, más adelante, el despunte del sector eólico, han sido en opinión de José Mª “la principal punta de lanza” que marcó por aquel entonces el crecimiento de AZTERLAN».

Los inicios de este “pack llave en mano”, es decir, servicios de análisis que incluían la fabricación de las probetas, no estuvieron exentos de trabajo y voluntariedad. Los primeros trabajos se hicieron con equipos de la Escuela, tornos y fresadoras compartidas que, poco a poco, se reforzaron con nuevo equipamiento propio. José Mª recuerda que, “los fines de semana bajaba al taller a adelantar la preparación de muestras y dejar los procesos en marcha para que entre semana pudiesen llevarse a cabo el mecanizado final y los trabajos de análisis”. Como otros aspectos que motivaron la creación y el desarrollo de AZTERLAN, la evolución surge como respuesta a la necesidad de un cliente “que nos aseguraba cierto volumen de trabajos semanalmente, y necesitábamos ganar en agilidad para estar a la altura”. Con el nuevo sistema de trabajo los clientes solo tenían que traer sus piezas a AZTERLAN, quien se encargaba de interpretar las normas de referencia, extraer las probetas y ensayar dichas muestras. Ese innovador enfoque ofreció agilidad, confianza y fidelidad.

La obtención de la acreditación ENAC, en 1994, bajo la norma UNE-EN ISO 17025 (estándar internacional que define los requisitos generales para la competencia técnica y de gestión en laboratorios de ensayo y calibración) no hizo más que reforzar esta apuesta y acució la necesidad de mejorar las capacidades e infraestructuras de AZTERLAN. El primer reflejo de esta expansión fue, en primer lugar, la ampliación de las instalaciones en el recinto de la Escuela (1995) y, pronto, hacia unas segundas instalaciones en las afueras de Iurreta (1998), donde fue posible afianzar y ampliar la infraestructura del taller.

A lo largo de este proceso, la figura de José Mª fue transformándose en la de un director técnico comercial: presentar y desarrollar capacidades, negociar con clientes y proveedores… siempre, combinando conocimiento técnico, capacidad de liderazgo y, por aquel entonces, “algo de intuición”; era el proceso de consolidación de una figura clave en la organización, la de Director de Servicios Tecnológicos, con una importante orientación a cliente y responsable de la ordenación de procesos internos.

Como no podía ser de otra manera, la ampliación de capacidades e instalaciones ha estado íntimamente ligada con el crecimiento de la plantilla de AZTERLAN, sus capacidades técnicas y analíticas y su conocimiento experto. A los servicios de ensayos mecánicos, químicos y metalográficos pronto se les unieron los ensayos no destructivos, “en gran parte traccionados por la industria eólica, que entorno al año 2000 tenía mucha importancia en nuestro mercado”. Más adelante, nacería el área de Corrosión y Protección de Materiales, como un ámbito de análisis clave para las industrias que trabajan con materiales y componentes metálicos de aplicación en entorno más agresivos.

Cuando se imagina la trayectoria de AZTERLAN hacia el futuro, José Mª recalca la necesidad de “mantener activa la capacidad de escuchar las necesidades del cliente y de seguir desarrollando procesos robustos, que, sin embargo, tienen que basarse en una visión compartida de un Proyecto AZTERLAN que las personas sientan como suyo”.

Ramón Suárez era director de una fundición francesa cuando Julián Izaga y Pedro Intxausti le presentaron el proyecto AZTERLAN y le propusieron formar parte de este. Con un notable recorrido en el mundo industrial y una tendencia personal hacia la apertura de nuevos horizontes, vió en el «equipo del, en aquel entonces (1994), pequeño laboratorio» (con una plantilla de 8 personas) una ilusión y energía contagiosas, así como una ambición de la que quiso formar parte: “desarrollar conocimiento en metalurgia y fundición para dar servicio y acompañar al desarrollo de un entorno industrial que deseaba mejorar y crecer”.

Su incorporación al equipo respondía a una necesidad clara: formar un equipo con capacidad para asesorar a empresas en la resolución de problemas relacionados con la metalurgia y mejorar su competitividad a través de proyectos de optimización, siempre, desde un enfoque metalúrgico y práctico. El equipo liderado por Julián, Pedro y Ramón sentaría las bases de lo que en pocos años sería el equipo de I+D de AZTERLAN.

Como los pasos previos de la evolución de AZTERLAN, Ramón recuerda que el desarrollo del área de Innovación (en aquel entonces “Ingeniería”) se produjo de manera progresiva y siempre con un enfoque muy ligado a la realidad de las plantas productivas. El equipo formó un tándem que permitió ampliar el ámbito de actuación más allá de Durango, iniciando colaboraciones en otros puntos del País Vasco y del Estado y posteriormente de Francia y otros países europeos. Con esa expansión llegó también un cambio de mentalidad: “sin que la internacionalización fuera nuestro objetivo principal, en aquel momento ya teníamos la convicción de que era posible competir sin complejos en el ámbito internacional”. Así, entorno al año 2000, se abría también el horizonte de Europa.

Para Ramón, en el crecimiento de AZTERLAN, que se ha ido reflejando en conocimiento, infraestructura y plantilla, jugaron un rol importante dos aspectos clave: rodearse de un equipo de apoyo compuesto por expertos internacionales, personas referentes en distintos campos de la ciencia de los materiales y la tecnología, y, sobre todo, el desarrollo continuo de proyectos internos. “Nuestros esfuerzos se enfocaron desde el principio al desarrollo de conocimiento que se plasmaría en metodologías y herramientas, incluido software y sistemas de control, de aplicación directa para las empresas del metal”.

Además de los hitos propios del crecimiento de AZTERLAN reflejados a través de sus cifras de personas, ingresos e infraestructuras, Ramón también recuerda como clave la participación en el año 2000 en un congreso Internacional en París, que, si bien no era la primera participación de este tipo para el equipo, supuso un impulso de la actividad científica. Poco a poco se va reforzando la diseminación científica como vía desarrollar y compartir conocimiento metalúrgico experto con al mundo académico, científico e industrial. La creciente participación en redes internacionales trae consigo la incorporación a la WFO en 2004 (un entorno que hasta hoy día ha sido de gran importancia para AZTERLAN) y, posteriormente, en 2011 la certificación como centro tecnológico multisectorial.

Siempre abriendo nuevos campos de conocimiento, “haber mantenido nuestro ámbito de especialización en la metalurgia y los procesos de transformación de metales ha sido uno de los principales factores de nuestro asentamiento y éxito como Centro Tecnológico”. Dentro de este campo, primero desde la fundición de hierro y la forja, y extendiéndose poco a poco a nuevos materiales y procesos de fabricación, la actividad del equipo de I+D ha seguido adaptándose a la evolución y las necesidades de la industria metal-mecánica.

Marta González

Analista metalográfica y especialista en Análisis y Diagnóstico de Fallo

Aprender, evolucionar y crecer al ritmo de la industria y de la sociedad

Desde su incorporación a AZTERLAN en 1990, la trayectoria de Marta ha estado marcada por el aprendizaje constante, la adaptación tecnológica y el contacto directo con la industria. Licenciada en Ciencias Químicas, encontró en AZTERLAN el equilibrio entre el rigor científico y la aplicación práctica del conocimiento.

Más de tres décadas después, su recorrido es también el reflejo de la evolución de un sector que ha cambiado tanto a nivel tecnológico, como social, y ella es una de esos “referentes” que visibilizan el importante espacio que ocupan las mujeres en el ámbito científico y técnico. 

Tras finalizar su licenciatura en Ciencias Químicas, especialidad Química Física, Marta González imaginaba su futuro cercano ligado a la universidad. Completó cursos de doctorado y consiguió becas que le garantizaban continuidad en el ámbito académico. Sin embargo, en 1990 le surgió la oportunidad de incorporarse a AZTERLAN. “La oferta de empleo me llegó a través del INEM y, aunque no lo había estado buscando activamente, decidí apostar por un entorno que me pareció que me ofrecía algo diferente y más alineado con mis inquietudes personales: aplicar el conocimiento científico a la realidad práctica, en este caso, con una actividad muy vinculada a la industria del metal”.

En aquel momento, su incorporación a AZTERLAN respondía a la necesidad de reforzar el área de caracterización mecánica de materiales, poniendo en marcha una nueva máquina de ensayos de tracción con extensometría. A partir de ahí, comenzó un proceso de aprendizaje intenso en distintos aspectos ligados a la metalurgia. “De manera progresiva, fui apoyando al área de metalografía, lo que me permitió desarrollar nuevos conocimientos.”. En línea con el crecimiento de capacidades y personas vivido por el propio Centro, Marta fue enfocándose en esta última área que “en AZTERLAN tiene la característica de que integra todo el proceso analítico que realizan las diferentes áreas, es decir, es donde realizamos la interpretación conjunta de los diferentes trabajos de caracterización que se ejecutan sobre una muestra, material o pieza”. Del mismo modo, su ámbito de especialidad se definió en el campo de los aceros. Además, “sobre esta misma tarea analítica se añaden nuevas capas”, como son el análisis de la causa de fallo en servicio o la caracterización avanzada de defectos, e incluso, la I+D. “Yo he tenido la suerte de poder participar en todas ellas en determinados momentos, y eso es muy enriquecedor y ofrece una visión muy amplia”.

Marta recuerda que desde el primer momento vio el potencial que AZTERLAN tenía para ella, “sentía que creían en mí, que apostaban por mí y se me daban oportunidades de crecer”. Sin embargo, recuerda que no era la realidad general de las mujeres en el entorno industrial, especialmente, en un contexto de crisis económica como el de aquel momento. Si bien es cierto que había mujeres que se formaban en campos técnicos, la presencia de mujeres era baja en las empresas productivas (Las fotografías de grupo que acompañan estas líneas representan esta realidad).

En todos estos años de estrecha relación con la industria Marta es consciente de la transformación que en este sentido se ha vivido en el mercado y recuerda que hace 30 años los puestos técnicos y de responsabilidad estaban ocupados casi exclusivamente por hombres. “Hoy en día, la presencia de mujeres es mucho más habitual, sobre todo en calidad y oficina técnica. Lógicamente no ha sido una transformación repentina, sino un proceso gradual que refleja la importancia de la formación y del acceso a oportunidades”.

Como contrapunto, apunta que el equipo de AZTERLAN siempre tuvo una presencia femenina significativa. Con su incorporación, cuatro de las ocho personas de la plantilla eran mujeres y, desde su experiencia, nunca sintió que su desarrollo profesional estuviera condicionado por su género. “Tanto en AZTERLAN como antes, en la universidad, sentí que se valoraba mi conocimiento y mi capacidad para dar respuesta a retos técnicos”.

Del mismo modo, no recuerda que su género haya sido impedimento para relacionarse de forma directa con profesionales industriales. “Las empresas venían a AZTERLAN para que les ayudásemos con sus problemas y nos respetaban en la medida que éramos capaces de resolvérselos o, al menos, encaminarles hacia una solución”. Asimismo, recuerda como una parte importante de su proceso de aprendizaje las visitas a plantas industriales que hacía junto con compañeros de equipo con una mayor experiencia y que se consideraban de alto valor, tanto para conocer de forma directa la realidad de las empresas productivas, como para establecer vínculos con los clientes y ser reconocida como interlocutora técnica.

Ante la realidad social actual en la que la presencia de mujeres en carreras y profesiones técnicas sigue siendo baja, Marta opina que la educación es la base para seguir transformando la sociedad. “En casa el mensaje que siempre recibí de mis padres y abuelos fue que estudiar es una inversión en una misma, algo que nadie puede quitarte y que te abre puertas; y me animaban a formarme en aquello que yo quisiera. En mi caso concreto, siempre tuve una inclinación natural por temas más técnicos y fue el camino que elegí, contando con todo el apoyo de mi familia”.

Aunque es consciente de que hoy en día -en nuestro entorno- nadie duda de que no hay ningún ámbito de conocimiento sesgado por el género, opina que para seguir transformando la sociedad es importante presentar a las jóvenes todo el abanico de posibilidades que tienen delante. “Por ejemplo, creo que las visitas de estudiantes jóvenes a AZTERLAN (y otros centros y espacios de trabajo) contribuyen a esta misión y les ayudan a visibilizar posibles profesiones que pueden resultarles de interés”.

No obstante, Marta recalca que la verdadera base está en la educación familiar y en transformar los roles de género y expectativas que, “muchas veces y sin darnos cuenta, les transmitimos a nuestras hijas e hijos desde edades muy tempranas”.

Marta González at AZTERLAN facilities currently
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Nuestras capacidades

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Nuestras personas

Desde nuestros inicios, la plantilla de AZTERLAN ha crecido tanto en número como en conocimiento.

Cada nuevo miembro ha aportado experiencia y energía, fortaleciendo nuestro equipo y ampliando nuestras capacidades.

Hoy, miramos atrás y vemos cómo la combinación de talento, formación y compromiso ha transformado nuestra organización, permitiéndonos afrontar desafíos más complejos y liderar con confianza en nuestro sector.

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Nuestra actividad

Alta capacitación, profesionalidad y rigor científico

 

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Nuestra especialización

A día de hoy, la metalurgia sigue siendo el eje vertebrador de AZTERLAN, no solo como campo de estudio, sino como elemento cultural y tecnológico que define nuestra razón de ser.

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Algunos de nuestros símbolos

  • «Conocimiento, Investigación, Tecnología. Compromiso con la Sociedad»: Nuestra misión y razón de ser como centro se encuentran en esta inscripción que da la bienvenida desde nuestro edificio principal. 
  • La ciencia: Con su superficie reflectante y forma convexa, esta media esfera refleja todo su entorno desde distintos ángulos. Como tal, es una representación de la ciencia como medio que permite observar e interpretar la realidad.
  • La fundición: Un panel de hierro fundido, diseñado por la artista XXX y fabricado por Fundiciones San Antonio de Urkiola, es un tributo a la fundición, la tecnología de fabricación predominante entre la industria de Durangaldea y en el que históricamente, AZTERLAN ha tenido (y sigue teniendo) un importante expertise.   
  • Showroom: Ubicado en el hall principal de AZTERLAN se trata de un pequeño showroom de la actividad de AZTERLAN. Por un lado, Contiene el esqueleto de un vehículo, demostrador de un proyecto dedicado al desarrollo de la estampación en caliente de piezas de automoción; por otro, cuenta con una pequeña exposición de componentes desarrollados en distintos trabajos de I+D.
  • «Arbola onak, itzal ona»: «Buen árbol, buena sombra» es un lema que simboliza para AZTERLAN la importancia del buen hacer que trae consigo resultados positivos. Esta inscripción se encuentra bajo uno de los robles en los jardines anexos de AZTERLAN que fue plantado como homenaje a Juanjo Ziarrusta, una notable figura de la historia de AZTERLAN y de la localidad de Durango. 
  • Bloque de motor: Ubicado también en el exterior de AZTERLAN este bloque de motor, fabricado por el Grupo Kimura (Japón) y sometido a ensayos en las instalaciones de AZTERLAN, simboliza para nuestro equipo las relaciones de cercanía y respeto con nuestros clientes, a la vez que nos recuerda la importancia de la proyección internacional de nuestra actividad. 
  • Grafiti recepción:
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Desarrollando y compartiendo conocimiento

Diseminación de conocimiento. 

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Nuevos Desarrollos

A día de hoy, la metalurgia sigue siendo el eje vertebrador de AZTERLAN, no solo como campo de estudio, sino como elemento cultural y tecnológico que define nuestra razón de ser.

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Colaboraciones estratégicas

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Compomiso social

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